viernes, 10 de marzo de 2017

Jana

Jana trabajaba en una escuela infantil. Primero realizó las prácticas del Ciclo Formativo en dicha escuela y, cuando terminó los estudios, firmó un contrato laboral con la empresa. La empresa disponía de centros de educación infantil por toda España. La actividad que Jana realizaba en la escuela era la propia de una educadora infantil. La joven tenía un montón de trabajo y mucha responsabilidad, pero estaba encantada con lo que hacía. Gracias a la sólida formación que demostraba y a su talante especialmente empático consiguió destacar dentro de la escuela.

Jana se sentía feliz. Era consciente de que estaba atravesando un buen momento de su vida y que no lo podía desperdiciar: el trabajo funcionaba; su salud era de “hierro” y disfrutaba de un entorno social agradable y tranquilo.

Los buenos resultados profesionales obtenidos por Jana favorecieron que la dirección se fijara en ella y le propusiera el traslado a la dirección central.  La idea era reforzar el personal existente y aportar un poco de “sabia nueva” a la organización.

La joven aceptó el cambio contenta, pero pronto empezó a descubrir que aquel lugar funcionaba de forma muy distinta a su anterior trabajo y que no era lo que ella esperaba. El departamento al que fue destinada estaba formado por doce personas y Fabián, que era el responsable del equipo. Fabián era un hombre de mediana edad de carácter seco y antipático.

Tan sólo llegar, el primer día, Jana ya no se sintió bien recibida, puesto que las palabras de bienvenida que le dedicó Fabián no fueron de lo más cordiales.

El hombre, de modo irónico, le recordó que allí había mucho trabajo y que, a pesar de la opinión de la dirección, aquel no era el lugar propicio para experimentos con “jóvenes estrellas” como ella; él —continuó en voz muy alta y cara de enfado— hacía muchos años que dirigía aquel departamento y sabía mejor que nadie cómo había que proceder. Por consiguiente, esperaba que cumpliera sin discutir las tareas encomendadas y que no olvidara quién mandaba allí. A continuación, le enseñó su mesa de trabajo y un montón de carpetas desordenadas y le ordenó que se pusiera a archivarlas de inmediato.

Allí empezó todo…

Durante los días que siguieron, Fabián le encomendó tareas del mismo estilo sin darle ningún tipo de explicación sobre los medios de que disponía, ni de la finalidad del trabajo: revisar listados de clientes, ordenar presupuestos, clasificar catálogos…

Transcurrido un mes, la situación a la joven se le hacía insoportable, por lo que decidió plantearle a Fabián, de buenos modos, que le ofreciera tareas más acordes a su preparación profesional. Pero él, lejos de entenderlo, lo interpretó como un desacato a su autoridad y le respondió con insultos delante de sus compañeros, que no mostraron ni un gesto de comprensión hacia ella. La chica, avergonzada, estalló en sollozos y pensó en buscar ayuda en el departamento de personal de la empresa, con la idea de que deberían disponer de algún procedimiento para tratar las conductas violentas en el trabajo. Sin embargo, la jefa de personal, aunque se mostró receptiva a las explicaciones de la chica, no le dio importancia al asunto dado el conocido y consentido mal carácter de Fabián. Además, le aconsejó que lo mejor que podía hacer era reincorporarse al trabajo y dejar que ella tratara la cuestión.

Pero, a partir de entonces, la situación empeoró.

Fabián se dirigía a ella de forma más despectiva llamándola “creída”, “correveidile” o “inútil” y la reprendía públicamente por cualquier motivo como el dejar el bolso sobre la mesa, hablar por teléfono o, incluso, ir al baño.


Jana actualmente está de baja laboral.

Valora lo sucedido con un comentario en el blog. ¿Qué aconsejarías a Jana?

6 comentarios:

  1. ALBA AYALA ANDREA RAYEN LOBOS 1 ASCT
    Personalmente creo que debería haber recurrido a la dirección que la había trasladado, y denunciar lo ocurrido.
    En el caso de no obtener la respuesta adecuada podría haber recurrido al sindicato o demandar a la empresa en el caso de que esta no le ofreciese una solución.

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  2. Nuestro consejo es que debería dejar ese trabajo e intentar volver a su puesto anterior, y a su vez, denunciar la situación aportando las pruebas que halla recopilado a lo largo del tiempo como los insultos o el trabajo que le mandaban el cual no se ajustaba a su perfil profesional.

    SANDRA BAEZA, KARLA RAMÓN, LAURA GOZALO.

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  3. Jana es victima de lo que esta pasando actualmente,todo progresa, y la gente joven que es la que ha estado viviendo una situacion y por la experiencia sabe como mejorarla. Lo que quiero decir es que Jana es una joven profesional, que tiene muchas ganas de demostrar su potencial, pero se ve interrumpido por las personas que no son como Pepe y no ve las cosas de dos maneras diferentes.
    Rubén Madrid y Daniel Arias. 1' ASCT.

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  4. Mi consejo es que intentase volver al puesto anterior, recurriendo a la dirección de la empresa y solicitando el traslado. Si no se lo permiten, podría dejar el trabajo y buscarse otro ya que con un currículum tan completo y unas actitudes y aptitudes tan brillantes, cualquier empresa la querría tener. Si no quiere dejar el trabajo e irse sin nada, podría buscar trabajo mientras que trabaja en esta empresa ya que en cuanto encontrara algo acorde a lo que le gusta, se iría. Naiara Santamaria Sanz 1 ASCT

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  5. No nos parece una buena actitud por parte de Fabián ya que no corresponde tratar mal a un trabajador ni hacer uso de su poder o puesto de trabajo. Jana está sufriendo por causas de los insultos y desprecios por parte de su superior,el cual además no le permite desarrollar las funciones de su puesto de trabajo, y la tiene ocupada en tareas que no corresponden a su formación. Jana debería reclamar a su centro de trabajo de origen,para que estos conozcan la situación y en caso de que no respondan,o no puedan hacer nada para evitarlo, ella debería denunciar a la empresa.
    Nouria Bensiali,Maria Navarro,Laura Garrido.1ASCT

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  6. No nos parece una buena actitud por parte de Fabián ya que no corresponde tratar mal a un trabajador ni hacer uso de su poder o puesto de trabajo. Jana está sufriendo por causas de los insultos y desprecios por parte de su superior,el cual además no le permite desarrollar las funciones de su puesto de trabajo, y la tiene ocupada en tareas que no corresponden a su formación. Jana debería reclamar a su centro de trabajo de origen,para que estos conozcan la situación y en caso de que no respondan,o no puedan hacer nada para evitarlo, ella debería denunciar a la empresa.
    Nouria Bensiali,Maria Navarro,Laura Garrido.1ASCT

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